LOS MÁS PELIGROSOS

Los más peligrosos -según mi opinión- de los que el Estado no hace suficiente incapié, son aquellos considerados, asintomáticos o pacientes que no presentan los síntomas característicos de COVID-19 y que son un verdadero desafío, básicamente porque es difícil identificarlos, pero -ya lo sabemos- pueden ser potenciales transmisores del virus. Una persona asintomática está infectada con el nuevo coronavirus, pero no tiene ninguno de los síntomas de la COVID-19.

Hoy ya tenemos evidencia sobre contagios de personas que no tienen o tienen muy pocos síntomas, y también las llamadas pre-sintomáticas que son personas que están infectadas y desarrollarán síntomas en los próximos días, pero todavía no los tienen.

Los especialistas nos advierten que es muy difícil saber en qué momento y quién desarrollará luego los síntomas y, por lo tanto, quién puede estar contagiado y estar contagiando. Los expertos de la OMS han precisado que una persona con el virus de COVID, pero sin síntomas, puede transmitir la infección a otras personas en situaciones en que expulsa aire con fuerza, como al realizar actividad física en gimnasios, cantar en coros o hablar fuerte en lugares ruidosos, como un salón de fiestas, un recital o una discoteca, la posibilidad de contagio aumenta en cualquier situación en la que se expulse aire bajo presión.

Se desconoce con exactitud qué porcentaje de personas que contraen la infección no presentará síntomas: las estimaciones oscilan desde el 6% hasta el 41% de los casos, según diferentes estudios. Se desconoce también cuántas de estas personas asintomáticas pueden transmitir la infección y qué proporción de todos los contagios provienen de personas asintomáticas o presintomáticas.

Por eso ante la pregunta de cómo podemos protegernos a nosotros mismos y a los demás si no sabemos quién está infectado, la OMS responde en su sitio web arrojando luz sobre la base de las medidas que se han adoptado en numerosos países para contener la pandemia: el lavado de manos frecuente con agua y jabón o uso de alcohol en gel, la práctica de higiene respiratoria (cubrirse la nariz y la boca con el pliegue interno del codo o usar pañuelos descartables al toser o estornudar y desecharlos rápidamente), el uso de barbijos o tapabocas (elemento de tela reutilizable que debe cubrir por completo la nariz, boca y mentón) y mantener el distanciamiento social de al menos dos metros de distancia con las demás personas.

EL ESTADO DEBE PERMANENTEMENTE HACER SABER Y REPETIR HASTAEL CANSANCIO; PODÉS TENER EL VIRUS, NO DARTE CUENTAY ESTAR DESPARRAMANDO ELBICHO POR TODOS LADOS.

Sobre todo el Estado debe tener en cuenta que una gran parte de la población, descree de la pandemia, hace de la misma una cuestión política o simplemente su ignorancia o su desinfomación, lo transforman en un asesino potencial.